biocombustibles en Alemania
Los combustibles biológicos son una alternativa a los carburantes convencionales como gasolina y diesel en el sector del transporte. Dado que son producidos a partir de materias primas naturales y renovables, pueden constituir un aporte duradero a la seguridad del abastecimiento energético y a la protección del clima.
Las empresas alemanas cuentan con una larga experiencia en la producción de combustibles biológicos y ofrecen, a lo largo de toda la cadena de creación de valor, técnicas de instalaciones y conocimientos probados ya a nivel mundial. Trabajan en el desarrollo de nuevos procedimientos de producción para aumentar la eficiencia de los procesos de fabricación y con ello el rendimiento por hectárea cultivada. Una de las prioridades es, por ejemplo, la optimización del proceso BtL (Biomass to Liquid).
Aplicaciones y tecnologías
Los combustibles biológicos que actualmente se utilizan en grandes cantidades son el biodiesel y el bioetanol, llamados combustibles biológicos de primera generación. Ambos se producen a partir de productos naturales de alta calidad (aceites, azúcar, almidón) y se mezclan mayormente con combustibles tradicionales.
El biodiesel puede emplearse como sustitutivo del gasóleo. En la mayoría de los vehículos diesel es posible repostar biodiesel en forma pura (B100). Además, el biodiesel puede mezclarse también con gasóleo. En Europa, un típico porcentaje de mezcla es del 7 %, hasta el cual el combustible diesel no necesita siquiera llevar una identificación especial. El biodiesel se produce a partir de aceites vegetales, en Alemania principalmente del aceite de colza, pero puede fabricarse también de aceite de palma, soja y girasol. Mediante transesterificación de los aceites empleando metanol se obtienen biodiesel y, como producto de desecho, glicerina.
El bioetanol se produce casi siempre a partir de la caña de azúcar o del maíz, pero también puede fabricarse de la remolacha azucarera, de cereales o patatas. El almidón obtenido de éstas últimas se descompone en glucosa por medio de enzimas y a continuación, del mismo modo que el azúcar proveniente de plantas sacaríferas, es fermentado por sacaromicetos – como en la producción de vino o cerveza. El bioetanol producido de esta forma se emplea en vehículos tanto en estado puro (E100), como en mezclas específicas con gasolina convencional (E85, E10). Los llamados coches de combustible flexible (flexible fuel vehicles), ampliamente difundidos ya en Brasil y en los EE.UU., posibilitan el repostado con distintas mezclas de gasolina y etanol. El coche se ajusta al respectivo combustible pulsando un botón o mediante el reconocimiento automático a cargo de un sensor.
En el caso del bioetanol y del biodiesel, y con los métodos de producción actualmente establecidos, únicamente pueden emplearse entonces los componentes de alta calidad de las plantas, que son los mismos que típicamente se emplean también como alimentos o en la industria química. Como tecnología del futuro, los denominados «combustibles biológicos de segunda generación» brindan la posibilidad de utilizar en la producción de combustible la totalidad de la planta, incluyendo las partes verdes y lignificadas. De esa manera podría aumentarse notablemente el rendimiento del combustible biológico por unidad de superficie cultivada.
Actualmente se están estudiando con especial énfasis dos procedimientos: por un lado el procedimiento enzimático húmedo, de base celulósica, y por otro lado el procedimiento «Fischer-Tropsch». Alemania es líder en esta tecnología. En ella, una biomasa sólida, sometida a gran presión y a alta temperatura en un gasificador, es transformada en un gas sintético. En sucesivas fases del proceso pueden reconstituirse a partir de dicho gas combustibles sintéticos, como gasolina, queroseno o gasóleo. Mediante este procedimiento, las propiedades de los combustibles pueden ajustarse individualmente a la técnica motriz disponible, lo que tiene un efecto especialmente favorable sobre la combustión y la consiguiente emisión de contaminantes. Esta tecnología se encuentra sin embargo aún en la etapa de prueba.
Condiciones marco y desarrollo del mercado

- En los últimos años, los fabricantes alemanes han ampliado de forma masiva la producción de biodiesel. Las empresas planean aumentar aún más las capacidades a hasta 3 millones de toneladas en 2006/2007. Desde 2004, han forzado la producción de bioetanol para la generación de combustibles.
Fuente: UFOP (Unión Alemana para la Promoción de Plantas Oleaginosas y Proteicas)/FNR (Agencia Alemana de Energías Renovables). * Pronóstico
Los países miembros de la Unión Europea se pusieron como objetivo reemplazar el diez por ciento del consumo de combustibles por combustibles biológicos hasta el año 2020. En Alemania, en el mercado del gasóleo esta meta fue superada ya en el año 2006 con un consumo anual de 3,1 millones de toneladas de biodiesel y aceite vegetal.
La capacidad de producción para biodiesel en Alemania llegará en 2007/08 a unos cinco millones de toneladas, contando las instalaciones proyectadas y las que se encuentran en construcción.
Con ello, Alemania asume el liderazgo internacional de la producción de biodiesel. Entretanto, en este país el biodiesel se vende en 1.900 gasolineras. Es decir que se puede repostar biodiesel en una de cada nueve gasolineras públicas. En el período 2007/ 2008, la capacidad de producción instalada para bioetanol en Alemania asciende a 2,3 millones m³, incluyendo las instalaciones aún en construcción.
El mercado interno alemán proporciona seguridad de planificación a los fabricantes de combustibles biológicos, apoyando de ese modo el desarrollo de nuevas tecnologías. El perfeccionamiento tecnológico es importante no solamente para mejorar la eficiencia de las capacidades de producción existentes y de las nuevas: El aumento de los requerimientos por parte de la legislación sobre emisiones – y con ello el de los requerimientos técnicos – lleva también a un aumento de las exigencias de calidad de los combustibles biológicos. Ya hoy en día, las ventajas fiscales para combustibles biológicos en Alemania están ligadas al cumplimiento de determinados parámetros mínimos de calidad, como es el caso, por ejemplo, de la norma DIN EN 14214 para biodiesel. Hasta fines del año 2001 rige una tasa de impuesto reducida para el biodiesel. El bioetanol, según el estado actual, estará liberado de impuestos probablemente hasta el año 2015.
Los fabricantes alemanes invierten continuamente en la investigación y el desarrollo de procedimientos de producción más perfeccionados. Con ello, la calidad del biodiesel y del bioetanol «made in Germany» queda asegurada en forma duradera.
Junto a las ventajas fiscales, para la industria de combustibles en Alemania existe también la obligación de enriquecer sus combustibles fósiles con cantidades mínimas crecientes de combustibles biológicos. Este modelo de cantidades mínimas hace escuela también en otros países – en parte, ligado asimismo a ventajas impositivas por tiempo limitado. Fuera de la Unión Europea existen también en otros importantes países agrarios objetivos cuantitativos para combustibles biológicos, como por ejemplo en Brasil y en los EE.UU. Últimamente, muchos otros países (alrededor de 30 estados) como Canadá, Malasia, Indonesia y China, también están fomentando el mercado de combustibles biológicos.



